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"No ha sido un camino fácil el de Catorce en los últimos tiempos. En el fondo, no es sencillo para ninguna banda hoy en día; pero nadie dijo que todo esto lo fuera. Poco después del final de la gira de “Agua. Naufragio. Equilibrio”, Luisma (batería) dejaba la banda poco antes de entrar al estudio y empezar una nueva etapa en su carrera. Otra más en la que sienten lo que hacen, y hacen sentir.

“Arcadia”, su tercer álbum, ha sido grabado en los Sadman Studio de Madrid junto a Carlos Santos, con el añadido de los teclados y programaciones en Dopplermedia, obra de Luis López Pinto; antes, Juan Blas y Pablo Ponz se encargaron de la preproducción en los Westline de la sierra madrileña. Ha sido el disco más producido y preparado de la banda, donde apenas ha habido lugar para la improvisación en estudio, cuidándose al mínimo cada detalle. El diseño, vuelve a llevar la firma de ‘The Braves Church’, que deja su particular visión del país idealizado y descrito por distintos autores. La portada del mismo nos adentra en esa “Arcadia”, ese lugar a caballo entre el pasado idealizado y el futuro utópico, con nosotros en medio; un limbo bajo la luz de Orión, el cazador. Llegados al futuro, somos esclavos de la misma naturaleza salvaje de nuestro pasado."

Ella La Rabia presenta en su álbum debut epónimo uno de los estrenos y discos del año. Edu Pérez (voz y guitarra), Óscar R. Manrique (bajo), Pablo Conterio(batería) y Javi Pérez (guitarra y coros) dan continuidad bajo esta cabecera al proyecto iniciado en Killing Pete, pero teniendo mucho más claras sus fortalezas y su destino. Once cortes en cuarenta minutos donde un post-hardcore moderno se conjuga con influencias de folclore, de alucinógenos tramos, de coros melódicos y voces desgarradas. En el horizonte, nombres como Melibea, Virgen, Estirpe, Tenpel, Berri Txarrak o Desakato, Queens of the Stone Age o Thrice. Líneas de bajo gruesas, letras de urgencia vital y una producción y mezcla de primer nivel. Una propuesta arriesgada, personal y sin corazas. De esas que, como los tentáculos de la medusa, si te rozan en la emoción, te pondrán el alma en carne viva. “Nunca hallé las palabras y perdimos la fe. Tengo luz pero sombras penetran mi sien. Ella está rodeada de almendros en flor, reparé cada herida y nos dijimos adiós”. 

La pre-producción del disco, que estuvo apoyada por Jorge Vileilla (Virgen) y Juan  Blas (Nothink, Minor Empires, Caboverde), que además colaboran en algunos temas, se realizó en 2016. Blas fue el encargado de la grabación del mismo en West Line Estudios, también colabora a las voces de Kantz (De la Cuna a la Tumba, Tenpel). Está masterizado por Víctor García en los estudios de Costa Brava ‘Ultramarinos’.

Aunque afincada en Madrid, la banda tiene origen canario-berciano. Lo primero queda claro en muchas de sus composiciones o en el título de ‘Hijos de Magec’. (Nombre del sol para las poblaciones de las islas y dios en la mitología guanche). Un corte que, por duración (apenas 100 segundos) podría ser una intro, pero que tiene una enjundia considerable. Base pesada, guitarras centelleantes y la primera presentación del tormento existencial ante el paso de la vida que dejan todos los textos. Del sol a la masa hecha fuego. El enlace con ‘Magma’ es perfecto. Recogiendo con un endiablado riff que aumenta la potencia a golpes de batería. El estribillo, más melódico y pegadizo equilibra las sensaciones, evidenciando que no estamos ante la típica banda pintona haciendo ruido, con esa coda densa que cierra la canción.