Nunca tenemos que perder de vista todas las cosas buenas que tienen lugar en torno a los sonidos, digamos más pop, que nos aguardan en la escena más sigilosa gallega. A lo largo de estos años se han ido sucediendo proyectos que merecen ser más que revindicados como es el caso de When Nalda Became Punk, Selvática, Esposa o Atrás Tigre. Los últimos en llegar son Tulip, una formación que cuenta con miembros de bandas que también nos han hecho disfrutar mucho en estos últimos años como es el caso de Wild Balbina y Dois. De este modo Marta Rodríguez (Wild Balbina) y Óscar Raña (Dois) reclutaron a Miguel Bianchi (Mvnich) y Daniel Nicolás (Fantasmage) para dar vida a los primeros temas del grupo, explorando diversos caminos e influencias en su primer EP homónimo publicado este mismo año.

Los cinco temas que vienen encerrados en él navegan a través de un formato de pop trotón, de guitarras poco definidas y voces que apuntan hacia la calidez. Una perfecta amalgama que se encuentra en cierta medida en territorio de nadie, ya que a lo largo de sus melodías puede entrar en el saco el garage más desgastado al sol de la costa oeste, la psicodelia más pálida que formaciones como Bifannah han dado riendo últimamente e incluso el apartado de pop nacional más apacible de los 90 representado muy bien por Patrullero Mancuso o Penélope Trip. Sin embargo lo de Tulip en el fondo no merece ningún tipo de comparación, ya que han sabido muy bien cómo sacarle un sonido huidizo y muy pegajoso a estos temas.

Desde que el EP arranca con ‘On the Sidelines’, sentimos muy de cerca ese afán por entremezclar voces sin que el contraste sea excesivo pero sí que se pueda apreciar. Esa forma de rebajar totalmente los temas a través de unas guitarras que parecen sonar a lo lejos resulta otro de los grandes atractivos que se van a seguir desarrollando a lo largo del disco. Quizás esta forma de lograr el sonido en sus guitarras nos remita directamente a ese primer LP de Dois donde todos los giros también resultaban de lo más suaves. Más de estas tonalidades más rebajadas, pero con un carácter más hipnótico llega con ‘Wax & Wane’, una canción de lo más ligera, donde cada detalle melódico logra capturar la atención.

Demostrando también como en sus canciones también se puede colar cierta vocación por las bandas sonoras de corte algo marciano como bien demuestran en el interludio ‘Cous-Cous’, el tramo final del EP se adentra en un apartado más dinámico. Entrando más en juego las percusiones y llegando las frases más ingeniosas del trabajo como “La tormenta es parte de la calma” nos dejan en duda si nos gustan más sus canciones en inglés o en castellano, demostrando una buena versatilidad que no deben de eliminar de sus composiciones. Cerrando el disco nos encontramos con ‘Nada Nuevo’, otra canción que mira hacia esa forma de escalar las canciones por capas bien definidas, entrando en juego por completo un nuevo tono narrativo que supone el broche a un debut más que convincente y que les ha valido ser los ganadores del concurso de maquetas del Autoplacer 2018.